El Corazón de Candamo

A lo largo de estos meses queremos daros a conocer todo el proceso seguido por la Fresa, desde que llega en forma de pequeña planta a nuestra tierra, hasta que la podemos saborear en nuestra mesa. Será un recorrido lento, pero sabroso; lleno de aroma, sabor y color… queremos entregaros un pedacito de nuestro corazón, el “corazón” de Candamo.

jueves, 26 de abril de 2007

Cuando éramos niños y niñas...



En nuestra infancia, las condiciones de cultivo y recolección eran distintas a las actuales, pues todo se hacía de forma manual, se plantaba meses antes y el primer año la producción era escasa, sólo daban las llamadas “de cañón”.

La recogida llevaba más tiempo, ya que la fresa era más pequeña. Había dos variedades: la redonda, más sabrosa pero delicada y la picona. Una vez recogida se embalaba en cestas de madera o mimbre, forradas con felechu.



Había que llevarlas al punto de recogida en lo que hubiera, bien fuera en burro, en carrillo con caballo o a pie y con el cesto sobre la cabeza.
A veces se llevaban a otros pueblos donde había unos intermediarios que las revendían en Gijón.

El sitio de mayor venta en Candamo era en San Román, junto a la estación, que era donde se vendían a los tratantes que venían en el antiguo tren de madera y una vez compradas las facturaban y las llevaban en el furgón. El hecho de que se celebrara el mercado en la carretera causó problemas con Obras Públicas, pues no querían que se hiciera en este lugar, ya que, aunque había muy pocos coches, en algunas ocasiones se obstaculizaba un poco el tráfico.



Algunos productores y productoras iban a los mercados de Grado, Oviedo, Mieres, etc. en el tren del Vasco (hoy FEVE), pues preferían venderlas directamente allí. No podemos olvidar que la fresa, junto con otros productos de la huerta, era la fuente de ingreso de muchas familias.

Aunque aquellos tiempos eran difíciles y había bastantes necesidades, siempre recordaremos, con nostalgia y cariño, aquel aroma a fresa de nuestra infancia.

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